El espacio y la música. Recinto sonoro.Locutores.Banco de voces

Espacio y sonido. ¿Cómo suena lo que grabamos?.

Manolo Rámirez

La música está directamente relacionada con el espacio físico en donde se difunde, siendo éste un factor determinante para su correcta audición. Las cualidades acústicas de los recintos seleccionados para cualquier experiencia musical nos proporcionan las claves para comprender las obras. En la actualidad el predominio del aspecto visual de la arquitectura frente a los demás sentidos provoca que la experiencia sonora no sea a veces la deseada.

En la música encontramos numerosos ejemplos que muestran la importancia del espacio físico y de difusión del sonido. Un ejemplo es el del canto gregoriano: su dimensión sonora se modificaba sustancialmente gracias a la reverberación producida por las características reflectantes de las paredes de piedra de monasterios, iglesias y catedrales.

Es evidente que el conocimiento previo de la acústica en cada época histórica permitió a los compositores pensar e imaginar su propia música. La posibilidad de transmitir y grabar el sonido mediante inventos como el fonógrafo abrió una nueva etapa tecnológica que cambiaría radicalmente el siglo XX, así como la consolidación científica de la acústica arquitectónica.

Sin embargo la arquitectura del siglo XX tardó mucho tiempo en aplicar la optimización acústica de los espacios dedicados a la música. Con la llegada de la tecnología electroacústica, y la flexibilidad que ofrecían los altavoces en el posicionamiento de la fuente sonora se alimentaron nuevas ideas. Con los nuevos avances en la tecnología informática de los años 70 se alcanzaron nuevas cotas en la especialización del sonido y paralelamente el estudio de la psicología de la audición, desarrollada ampliamente en los 80, posibilitó el conocimiento de los mecanismos de percepción.

El siglo XXI ha nacido caracterizado por un pluralismo estético y geográfico, producto de lo que se denomina la era de la información y la globalización. Esto ha llevado a la desaparición de las barreras impuestas por el negocio de la industria musical durante décadas. Las barreras implantadas fundamentalmente por la gestión de los espacios de difusión ha conllevado a que numerosas infraestructuras culturales sufran una crisis de identidad, entre otras muchas cosas por la falta de auténtico compromiso con la cultura actual, por vivir ajenos los nuevos creadores. Necesitan iniciar un periodo de reflexión y afrontar cuanto antes profundos cambios estructurales.

Frecuentemente los dirigentes políticos, asesorados por inútiles gestores culturales, sienten la necesidad de hacer llegar la música a los ciudadanos mediante la construcción de costosísimas infraestructuras. Aunque a veces se intenta camuflar tanto cemento bajo el adjetivo multiusos (en teoría sirven para todo pero al final no valen para nada en concreto) con el objetivo de prestar el espacio a todo tipo de músicas o, si es necesario, a otros fines empresariales: congresos y convenciones.

Las etapas seguidas en muchos de los proyectos que relacionan música y arquitectura se repiten sin apenas variación. Actualmente vivimos en entornos que sufren contaminación acústica; por tanto el objetivo que se plantea inicialmente es evitar que ruido exterior y el generado por el funcionamiento del propio edificio, (máquinas, aire acondicionado, etc.) interfieran en el espacio interior.

Numerosos proyectos recientes obedecen a intereses, frecuentemente políticos, ajenos en muchas ocasiones a la diversidad musical de hoy, la cual incluso es utilizada como pretexto para poder llevarlos a cabo. Las consecuencias son que la mayor parte de las infraestructuras arquitectónicas actuales no reúnen las condiciones necesarias para albergar las inquietudes artísticas de nuestro tiempo.

Sin embargo habría que formularse muchas preguntas antes de trazar cada proyecto, buscar profesionales capacitados para debatir y fijar los objetivos. Hoy en día la ciencia permite el conocimiento de las características del sonido y en especial su comportamiento en el espacio físico en donde se propaga. Los proyectos musicales actuales son producto de la interacción con otras disciplinas artísticas.

Es necesario diseñar y adaptar espacios de audición que sean polivalentes, flexibles, espacios de futuro.

 

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